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Tsunamis Institucionales · Módulo 2 · Fase Antes

Tsunamis Institucionales — Fase 1: Antes

Planificación, prevención y preparación institucional

Alcance y limitaciones: Este instructivo tiene carácter general, educativo, preventivo y orientativo. Está destinado a facilitar la preparación de instituciones, organizaciones y establecimientos que concentran personas ante el riesgo de tsunami. No sustituye ni reemplaza la legislación, reglamentación, protocolos, planes de emergencia, normas técnicas, disposiciones de protección civil, requisitos de seguridad ni instrucciones emitidas por las autoridades u organismos legalmente competentes de cada jurisdicción. Cada institución deberá adaptar estas recomendaciones a su ubicación, características edilicias, actividad, capacidad de ocupación, población asistida y riesgos específicos, de conformidad con la normativa vigente y con los planes oficiales de emergencia y evacuación aplicables. Cuando exista cualquier diferencia entre este instructivo y una disposición, protocolo, mapa de evacuación, orden o indicación de una autoridad competente, deberán prevalecer siempre la normativa y las instrucciones oficiales aplicables en el lugar. Ante una emergencia real, deberán seguirse las indicaciones de los organismos de protección civil, gestión de emergencias, seguridad y demás autoridades competentes de la jurisdicción.

Actualizado: 12 oct 2026

Aclaratoria

Esta guía está dirigida a personas y familias que deseen prepararse en su hogar y en su entorno.

Tiene fines educativos y preventivos. No sustituye la normativa local de protección civil, el criterio de las autoridades competentes ni la evaluación de un profesional calificado. Cada persona y cada familia debe adaptar estas recomendaciones a su vivienda y a sus circunstancias. Ante una emergencia, siga siempre las instrucciones de las autoridades de su país.

Para dudas escriba a: info@centrodelreinodepazyjusticia.com

Objetivo de aprendizaje

Resolver por anticipado lo que no habrá tiempo de decidir durante la emergencia: quién ordena la evacuación, cómo se alerta a todas las personas, qué rutas y qué zonas seguras se usan, quién dirige y asiste a cada grupo, y cómo se hace el recuento.

1

Planificación, prevención y preparación institucional

La preparación previa es una de las herramientas más eficaces para proteger la vida frente a un tsunami. En los tsunamis de origen cercano, el tiempo disponible para evacuar puede ser de apenas unos minutos y es posible que las olas lleguen antes de que se emita o reciba una alerta oficial.

Para una institución, organización o establecimiento que concentra personas, esta preparación adquiere una importancia particular. Durante una emergencia pueden encontrarse simultáneamente en el lugar trabajadores, miembros de la organización, niños, personas mayores, personas con discapacidad, proveedores, visitantes o personas que desconocen completamente el riesgo y las rutas de evacuación.

Por esta razón, la respuesta institucional no puede depender de la improvisación ni exclusivamente de las decisiones individuales de quienes se encuentren presentes.

Toda institución situada en una zona susceptible de tsunami debe disponer de un Plan Institucional de Emergencia y Evacuación por Tsunami, adaptado a las características del establecimiento, su ubicación, cantidad y tipo de ocupantes, actividades desarrolladas y condiciones locales.

Secuencia de preparación institucional: reconocer la amenaza, alertar a todas las personas, evacuar, asistir a quien lo necesite, verificar con una lista y mantenerse informado por radio.

El objetivo de esta fase es que la institución haya resuelto previamente:

  • si el establecimiento se encuentra dentro de una zona de amenaza;
  • cuándo debe iniciarse una evacuación;
  • quién tiene autoridad para iniciarla;
  • cómo se alertará a todas las personas presentes;
  • qué rutas deberán utilizarse;
  • hacia dónde se evacuará;
  • quién dirigirá cada sector o grupo;
  • quién asistirá a las personas que necesiten apoyo;
  • cómo se realizará el recuento;
  • cómo se mantendrá la comunicación;
  • cómo se actuará si faltan responsables habituales;
  • qué se hará si una ruta queda bloqueada;
  • cómo se procederá si las comunicaciones dejan de funcionar.

Principio fundamental: ante una amenaza de tsunami, la prioridad absoluta de la institución es proteger la vida. Ningún procedimiento administrativo, objeto, documento, equipo, vehículo, archivo, dinero u otro bien material justifica retrasar una evacuación.

1.1

Determinar el riesgo del establecimiento

Toda institución ubicada en una zona costera debe determinar previamente si sus instalaciones se encuentran dentro de una zona susceptible de inundación por tsunami.

No debe suponerse que un establecimiento es seguro únicamente porque se encuentra a determinada distancia de la playa. Los tsunamis pueden penetrar tierra adentro, desplazarse por ríos, estuarios, canales y otras vías de agua, y afectar sectores que no se encuentran directamente frente al mar.

01

Consultar los mapas oficiales

La institución debe identificar:

  • las zonas oficialmente consideradas de amenaza o inundación por tsunami;
  • los límites de las zonas de evacuación;
  • la ubicación exacta del establecimiento respecto de esos límites;
  • las rutas oficiales de evacuación;
  • las zonas altas o áreas de seguridad;
  • los puntos de reunión establecidos por las autoridades;
  • los edificios o estructuras oficialmente designados para evacuación vertical, cuando existan;
  • las rutas alternativas disponibles si la principal queda bloqueada.

Los mapas, alturas, rutas y límites establecidos por las autoridades locales deben prevalecer sobre cualquier regla general.

Como referencia internacional de preparación, cuando no exista información local disponible, puede considerarse como objetivo dirigirse aproximadamente a 30 metros sobre el nivel del mar o tan lejos, tierra adentro, como resulte posible. Esta referencia no reemplaza los mapas oficiales de amenaza y evacuación de cada localidad.

Tres responsables institucionales analizan un mapa de evacuación extendido sobre una mesa, junto a un casco de seguridad y un archivador.
02

Evaluar el entorno inmediato

Los responsables institucionales deben recorrer físicamente las rutas previstas. No basta con identificarlas sobre un plano. Debe comprobarse:

  • qué calles, senderos o vías conducen hacia zonas seguras;
  • qué puentes, túneles o pasos estrechos podrían quedar inutilizados;
  • dónde existen muros, postes, árboles, carteles, vidrios, fachadas u otros elementos susceptibles de caer después de un terremoto;
  • qué sectores presentan riesgo de derrumbes o deslizamientos;
  • qué cursos de agua deben evitarse;
  • dónde podrían producirse concentraciones o embotellamientos de personas;
  • qué obstáculos dificultarían el desplazamiento de niños, personas mayores o personas con discapacidad;
  • qué rutas alternativas pueden utilizarse.

Las rutas deben evaluarse también considerando oscuridad, lluvia y otras condiciones que puedan dificultar la evacuación.

1.2

Elaborar un plan institucional de evacuación

El plan debe estar escrito, actualizado, ser conocido por quienes tengan responsabilidades operativas y poder ejecutarse aunque la máxima autoridad de la institución no se encuentre presente.

Tres personas de una institución revisan en una sala de reuniones un plan de evacuación proyectado en una pizarra y en hojas impresas.

Debe contemplar como mínimo:

  • procedimiento de activación;
  • cadena de mando;
  • responsables titulares y suplentes;
  • sistema de alerta interna;
  • sectores y grupos de evacuación;
  • rutas principales y alternativas;
  • puntos seguros;
  • procedimientos de asistencia;
  • equipamiento de emergencia;
  • comunicaciones;
  • recuento de personas;
  • reunificación, cuando corresponda;
  • coordinación con autoridades;
  • procedimientos ante fallas de electricidad y telecomunicaciones.

El plan debe ser suficientemente sencillo para poder ejecutarse rápidamente bajo condiciones de estrés.

1.3

Establecer una cadena de mando

La institución debe determinar previamente quién ejercerá la conducción de la emergencia.

Como mínimo, deben establecerse:

  • responsable general de evacuación,
  • reemplazante del responsable general,
  • responsables de sectores,
  • reemplazantes de los responsables de sectores,
  • responsables de grupos específicos,
  • responsable de comunicaciones,
  • responsable de primeros auxilios,
  • responsable del equipamiento de emergencia,
  • responsables de asistencia a personas que necesiten apoyo,
  • responsable del recuento en la zona segura.

Ninguna función crítica debe depender exclusivamente de una sola persona.

La emergencia puede producirse cuando directivos, encargados, docentes, dirigentes religiosos, entrenadores u otros responsables habituales estén ausentes.

1.4

Establecer quién puede ordenar la evacuación

La institución debe definir previamente quién puede iniciar una evacuación y en qué circunstancias.

El procedimiento no debe generar una demora innecesaria esperando autorizaciones jerárquicas cuando exista una señal natural evidente de tsunami.

Todo el personal debe conocer las principales señales naturales:

Terremoto fuerte o prolongado.

Cambio repentino y anormal del nivel del mar.

Rugido extraño o intenso procedente del océano.

Ante estas señales, puede ser necesario evacuar sin esperar una sirena, mensaje telefónico o comunicación oficial.

El plan institucional debe permitir una actuación inmediata aun cuando las comunicaciones con autoridades o superiores no estén disponibles.

1.5

Planificar una evacuación principalmente peatonal

La planificación debe partir del supuesto de que será necesario evacuar a pie. Después de un terremoto pueden existir calles dañadas, escombros, cables caídos, congestionamientos, semáforos fuera de servicio y vías bloqueadas. El uso masivo de automóviles puede producir embotellamientos y dificultar la evacuación.

Una calle residencial con el pavimento agrietado y escombros tras un terremoto, con automóviles detenidos y un semáforo sobre la vía.

La institución debe:

  • establecer una ruta principal,
  • disponer de una o más rutas alternativas,
  • recorrerlas previamente,
  • determinar cuánto tiempo requiere la evacuación real,
  • evaluar la capacidad de circulación de las rutas,
  • identificar puntos de posible congestión,
  • considerar la velocidad de las personas que necesiten mayor tiempo para desplazarse,
  • evitar que el plan dependa exclusivamente de vehículos.

Los vehículos solo deben integrarse al procedimiento cuando las condiciones locales, las características de determinadas personas o las instrucciones de las autoridades así lo justifiquen.

1.6

Planificar la evacuación vertical cuando corresponda

La evacuación horizontal hacia terrenos elevados y fuera de la zona amenazada debe ser la opción prioritaria siempre que pueda realizarse a tiempo.

Cuando no exista terreno elevado accesible o el tiempo disponible sea insuficiente, algunas localidades disponen de estructuras específicamente evaluadas o designadas para evacuación vertical.

La institución debe conocer previamente:

  • cuáles son esas estructuras,
  • dónde se encuentran,
  • cómo acceder a ellas,
  • qué escaleras deben utilizarse,
  • cuáles son los niveles establecidos como refugio,
  • cuántas personas pueden dirigirse hacia ellas,
  • cuánto tiempo requiere el recorrido.

Nunca debe esperarse a la emergencia para decidir dónde se realizará una evacuación vertical.

No debe suponerse que cualquier edificio alto es seguro frente a un tsunami.

1.7

Instalar y mantener señalización interna

Las personas presentes deben poder comprender rápidamente cómo abandonar el establecimiento.

La institución debe mantener claramente identificados:

  • salidas;
  • salidas de emergencia;
  • rutas interiores de evacuación;
  • escaleras;
  • dirección hacia la zona segura;
  • punto de reunión;
  • ubicación del equipamiento de emergencia;
  • sectores que no deben utilizarse durante una evacuación.

Cuando corresponda, deben colocarse planos de evacuación en lugares visibles.

La señalización debe ser comprensible para una persona que visite el establecimiento por primera vez.

Cuando la institución reciba habitualmente personas que no comprendan el idioma local, deberá considerar señalización mediante pictogramas, símbolos universalmente reconocibles o instrucciones en los idiomas necesarios.

1.8

Mantener permanentemente despejadas las rutas

Las rutas de evacuación no son espacios de almacenamiento.

Nunca deben bloquearse con:

  • cajas;
  • muebles;
  • sillas;
  • mercadería;
  • equipos;
  • materiales;
  • elementos deportivos;
  • objetos religiosos o ceremoniales;
  • residuos;
  • vehículos;
  • estructuras temporales;
  • ningún otro elemento que reduzca la capacidad de circulación.
Tres personas caminan por un pasillo interior hacia una puerta de salida abierta, señalizada con un cartel verde de evacuación.

Las puertas y salidas previstas para una emergencia deben poder utilizarse inmediatamente.

1.9

Conocer los sistemas oficiales de alerta

La institución debe conocer qué sistemas utiliza la localidad:

Diagrama radial con una señal central de ¡ALERTA! rodeada de los sistemas oficiales de alerta: televisión, radio, mensajes SMS, aplicaciones oficiales, altavoces, autoridades locales, servicios de protección civil o gestión de emergencias, sirenas y alertas de emergencia en teléfonos móviles.

Si existen sirenas, el personal debe conocer sus señales y distinguir las pruebas periódicas de una alerta real.

La institución debe disponer de medios redundantes para recibir información.

Una radio portátil a pilas o manivela debe formar parte del equipamiento institucional, porque la electricidad, internet y las redes de telefonía pueden fallar o saturarse.

1.10

Establecer un sistema de alerta interna

Recibir una alerta no es suficiente: debe existir un mecanismo para comunicarla inmediatamente a todas las personas presentes.

Según las características del establecimiento, pueden utilizarse:

  • alarmas;
  • sirenas internas;
  • megafonía;
  • altavoces;
  • señales visuales;
  • mensajes internos;
  • avisos directos;
  • sistemas de vibración u otros mecanismos accesibles.

El sistema debe poder advertir a personas que se encuentren en:

  • sanitarios;
  • oficinas;
  • aulas;
  • salones;
  • depósitos;
  • vestuarios;
  • cocinas;
  • patios;
  • áreas deportivas;
  • espacios religiosos;
  • sectores exteriores;
  • otras dependencias normalmente ocupadas.

Debe contemplarse un procedimiento alternativo si falla la electricidad.

1.11

Organizar la evacuación por sectores

En establecimientos con numerosos ocupantes, la evacuación debe organizarse previamente por sectores, grupos o unidades.

Cada responsable debe saber:

  • qué personas o sector tiene a su cargo;
  • qué salida debe utilizar;
  • qué ruta debe seguir;
  • qué ruta alternativa existe;
  • hacia qué zona segura debe dirigirse;
  • cómo comunicar una incidencia;
  • dónde realizará el recuento.

La organización debe reducir cruces, retrocesos y concentraciones innecesarias.

1.12

Conocer la ocupación del establecimiento

El plan debe considerar la cantidad máxima y las características de las personas que pueden encontrarse presentes.

No es igual evacuar:

  • una oficina con pocos adultos;
  • un templo durante una celebración;
  • un club durante una actividad infantil;
  • un establecimiento educativo;
  • una residencia o centro de actividades para personas mayores;
  • una institución con personas con discapacidad;
  • un centro comunitario;
  • un evento con gran cantidad de visitantes.

La institución debe evaluar su capacidad real de evacuación considerando las condiciones de máxima ocupación razonablemente previsibles.

1.13

Preparar al personal

Toda persona con responsabilidades durante una emergencia debe recibir capacitación previa.

En un pasillo institucional, un hombre entrega una hoja a una mujer y señala hacia una salida de evacuación señalizada.

Debe conocer:

  • el riesgo de tsunami;
  • las señales naturales;
  • las alertas oficiales;
  • el plan institucional;
  • su función;
  • las rutas de evacuación;
  • las rutas alternativas;
  • el punto seguro;
  • los procedimientos de comunicación;
  • el procedimiento de recuento;
  • las medidas de asistencia previstas.

La incorporación de nuevo personal debe incluir información sobre el plan de emergencia.

1.14

Preparar a visitantes y personas que desconocen el lugar

Una institución no puede suponer que todas las personas presentes conocen el riesgo.

Hoteles, iglesias, templos, clubes, centros comunitarios, instituciones educativas, asociaciones, establecimientos recreativos y organizaciones pueden recibir personas que desconozcan completamente las rutas de evacuación.

Por eso:

  • coloque planos de evacuación en lugares visibles;
  • señalice claramente las salidas;
  • indique la dirección hacia la zona segura;
  • capacite a quienes reciben o atienden público;
  • incorpore instrucciones simples;
  • considere las necesidades lingüísticas de los visitantes;
  • incluya visitantes en simulacros cuando resulte posible.

El plan debe funcionar aunque una proporción importante de las personas presentes nunca haya estado anteriormente en el establecimiento.

1.15

Planificar la asistencia a personas con discapacidad

La planificación debe ser inclusiva. No debe esperarse a la emergencia para decidir cómo evacuar a una persona con discapacidad o movilidad reducida.

Una colaboradora institucional acompaña a una persona usuaria de silla de ruedas en un salón amplio, mostrándole un plano.

La institución debe identificar anticipadamente:

  • rutas accesibles;
  • obstáculos;
  • escaleras;
  • desniveles;
  • pendientes;
  • puertas estrechas;
  • sectores de difícil circulación;
  • dispositivos de asistencia necesarios;
  • personal capacitado para prestar ayuda.

Siempre que sea posible, las propias personas con discapacidad deben participar en la planificación de los procedimientos que las involucran.

No improvise durante una emergencia técnicas de levantamiento o traslado.

01

Personas con discapacidad auditiva

El sistema institucional de alerta debe disponer, cuando resulte necesario, de alternativas a las señales exclusivamente sonoras.

Pueden contemplarse:

  • señales visuales;
  • luces de alarma;
  • vibración;
  • mensajes de texto;
  • dispositivos adaptados;
  • aviso directo por personal previamente asignado.
En un pasillo con una luz de alarma encendida, una colaboradora hace una seña con el pulgar mientras un hombre indica hacia la salida de emergencia.
02

Personas con discapacidad visual

  • las rutas deben mantenerse permanentemente despejadas;
  • los responsables designados deben conocer la forma apropiada de prestar asistencia;
  • cuando existan perros de asistencia, su evacuación debe integrarse al procedimiento institucional.
Una colaboradora acompaña a un hombre con bastón y perro guía por un pasillo hacia una salida de emergencia señalizada.
03

Personas con discapacidad intelectual, cognitiva o personas neurodivergentes

Cuando corresponda, utilice:

  • instrucciones breves;
  • pictogramas;
  • secuencias visuales;
  • demostraciones prácticas;
  • rutinas previamente ensayadas.
Un colaborador conversa con un joven en un pasillo mientras, al fondo, un grupo de personas avanza en fila hacia la salida.

La preparación debe permitir que cada persona comprenda, según sus posibilidades:

  1. qué significa la alarma;
  2. con quién debe permanecer;
  3. hacia dónde debe dirigirse;
  4. qué debe hacer durante la evacuación;
  5. qué ocurrirá al llegar a la zona segura.
1.16

Planificar la evacuación de niños y adolescentes

Las instituciones que tengan menores bajo su responsabilidad deben establecer procedimientos específicos.

Los niños deben comprender especialmente que:

Deben permanecer con el grupo.

Deben obedecer al adulto responsable.

No deben regresar por pertenencias.

No deben intentar buscar a sus padres.

No deben abandonar por su cuenta una zona segura.

Una docente reúne a un grupo de niños dentro de una zona segura delimitada en verde, al aire libre, junto a una bandera.

El plan debe determinar:

  • adultos responsables por grupo;
  • reemplazantes;
  • método de identificación;
  • procedimiento de recuento;
  • punto seguro;
  • procedimiento de reunificación familiar.

Los padres o tutores deben conocer previamente el procedimiento institucional.

1.17

Planificar la evacuación de bebés y niños pequeños

Guarderías, establecimientos educativos, centros comunitarios, organizaciones religiosas y cualquier institución que pueda tener bebés o niños pequeños deben considerar que algunos no podrán desplazarse por sus propios medios.

En un pasillo institucional, dos colaboradoras trasladan a varios niños pequeños en un carro con un botiquín, y un colaborador lleva en brazos a un bebé mientras avanzan hacia la salida de emergencia.

El plan debe determinar:

  • quién será responsable de su traslado;
  • qué sistema se utilizará;
  • qué equipamiento será necesario;
  • cuántos adultos se requieren;
  • cómo se transportarán los elementos esenciales;
  • cómo se realizará la identificación y el recuento.

El sistema debe probarse durante simulacros.

1.18

Personas mayores y personas que necesitan asistencia

Las instituciones que reciben o albergan personas mayores deben considerar que algunas pueden necesitar más tiempo para desplazarse, utilizar dispositivos de movilidad, requerir medicamentos o necesitar asistencia. La edad por sí sola no implica incapacidad.

La planificación debe basarse en las necesidades reales de cada persona y determinar:

  • quién puede evacuar autónomamente;
  • quién necesita asistencia;
  • qué dispositivos deben acompañarla;
  • qué ruta resulta accesible;
  • cuánto tiempo requiere el desplazamiento;
  • cuántas personas deben prestar ayuda.

El tiempo debe comprobarse mediante ejercicios reales y no mediante estimaciones teóricas.

1.19

Personas con necesidades médicas especiales

Cuando una institución tenga bajo su responsabilidad personas que dependan de medicamentos, tratamientos, oxígeno, equipos eléctricos u otros dispositivos médicos, estas necesidades deben integrarse al plan.

Según corresponda, deberá contemplarse:

  • medicación esencial;
  • información sobre dosis;
  • alergias;
  • baterías;
  • cargadores;
  • fuentes alternativas de alimentación apropiadas;
  • suministros médicos;
  • instrucciones básicas para terceros;
  • información de contacto de servicios médicos.

Los medicamentos deberán almacenarse y administrarse de acuerdo con las normas correspondientes.

1.20

Preparar el equipamiento institucional de emergencia

El equipamiento debe dimensionarse según:

  • cantidad de personas;
  • características del establecimiento;
  • actividades desarrolladas;
  • necesidades particulares de los ocupantes;
  • riesgos locales.

Considere disponer de:

  • botiquines de primeros auxilios;
  • linternas (incluidas algunas frontales);
  • pilas de repuesto;
  • radio portátil AM/FM a pilas o manivela;
  • silbatos;
  • baterías externas cargadas;
  • cables de carga;
  • mascarillas apropiadas para ambientes con polvo;
  • guantes;
  • elementos básicos de higiene;
  • agua de emergencia;
  • mantas térmicas;
  • bolsas resistentes;
  • copias protegidas de información institucional esencial;
  • listas y teléfonos de emergencia;
  • elementos específicos requeridos por las actividades de la institución.

Los equipos deben permanecer accesibles y ser conocidos por los responsables.

No deben almacenarse de forma que su recuperación retrase la evacuación.

1.21

Proteger la información institucional esencial

La institución debe disponer de copias protegidas y, cuando sea posible, respaldos digitales seguros de la información indispensable para la continuidad posterior.

Puede incluir:

  • datos de contacto de responsables;
  • teléfonos de emergencia;
  • pólizas de seguro;
  • documentación esencial;
  • inventarios críticos;
  • información necesaria para la atención de personas bajo responsabilidad institucional;
  • información de proveedores esenciales;
  • procedimientos de emergencia.

La protección previa de la información tiene precisamente por objeto evitar que alguien intente recuperarla durante la evacuación.

Nunca debe retrasarse una evacuación para buscar documentación.

1.22

Preparar la comunicación de emergencia

Durante un desastre pueden producirse cortes eléctricos, interrupciones de internet, saturación de telefonía, fallas de antenas y pérdida de dispositivos. Por ello, el sistema institucional debe disponer de alternativas.

Una colaboradora institucional, sentada a un escritorio, se comunica con una radio de dos vías mientras toma notas, junto a una estación base con antena.

Establezca previamente:

  • quién se comunica con las autoridades;
  • quién informa internamente;
  • qué canales se utilizarán;
  • qué canal alternativo existe;
  • qué números deben conservarse también en papel;
  • cómo se comunicará desde la zona segura;
  • quién puede emitir información en nombre de la institución.

Durante una emergencia deben priorizarse comunicaciones breves y operativas.

No deben difundirse rumores ni información no verificada.

1.23

Planificar el recuento de personas

La institución debe disponer de un procedimiento que permita determinar, una vez alcanzada la zona segura, quiénes han evacuado.

En una zona segura en altura, señalizada con una bandera verde, una responsable con planilla realiza el recuento de un grupo de personas ubicadas en círculos de colores, entre ellas una persona en silla de ruedas y otras con dispositivos de movilidad.

Según las características del establecimiento, pueden utilizarse:

  • listas;
  • registros de asistencia;
  • nóminas por grupos;
  • responsables de sectores;
  • sistemas de identificación;
  • otros mecanismos apropiados.

Las listas necesarias deben poder transportarse rápidamente.

Nunca debe retrasarse una evacuación para buscar, completar o recuperar una lista.

El recuento debe realizarse en la zona segura, no antes de abandonar la zona amenazada.

1.24

Establecer un punto seguro de reunión

El punto debe encontrarse fuera de la zona de amenaza y ser compatible con los planes oficiales. Debe tener capacidad razonable para recibir a las personas previstas.

Todos los responsables deben conocer:

  • su ubicación;
  • la ruta para llegar;
  • las rutas alternativas;
  • el lugar asignado a cada grupo;
  • el procedimiento de recuento;
  • las reglas para permanecer allí.

Debe contemplarse un punto alternativo si el principal resulta inaccesible.

1.25

Planificar la reunificación familiar

Las instituciones responsables de niños, adolescentes, personas dependientes u otros grupos que deban posteriormente reunirse con familiares deben establecer un procedimiento de reunificación.

Los familiares deben conocer previamente:

  • hacia dónde evacuará la institución;
  • dónde permanecerán las personas;
  • cómo se proporcionará información;
  • quién puede retirar a un menor o persona dependiente;
  • qué procedimiento se seguirá si las telecomunicaciones no funcionan.
En un espacio exterior delimitado por un cordón, una responsable con planilla gestiona la entrega de niños a sus familiares, que presentan una identificación.

Durante una emergencia, los familiares no deben ingresar nuevamente en una zona amenazada para intentar llegar hasta la institución si las personas ya están siendo evacuadas hacia un lugar seguro.

1.26

Preparar el establecimiento frente al terremoto que puede preceder al tsunami

En los tsunamis de origen cercano, un terremoto puede constituir la primera señal de peligro. Por ello, la preparación frente al tsunami debe incluir medidas de seguridad sísmica.

En una sala institucional, dos colaboradores aseguran el mobiliario: uno, sobre una escalera, ancla una estantería alta a la pared y el otro fija el contenido de otra estantería.

Antes de una emergencia:

  • ancle muebles altos;
  • asegure estanterías;
  • fije televisores y pantallas;
  • asegure objetos suspendidos;
  • mantenga objetos pesados alejados de lugares donde puedan caer sobre personas;
  • asegure equipos que puedan desplazarse;
  • mantenga despejadas las salidas;
  • identifique lugares apropiados para protegerse durante el movimiento sísmico.

El objetivo es evitar que las personas resulten heridas o atrapadas antes de poder iniciar la evacuación.

1.27

Controlar sustancias y materiales peligrosos

Las instituciones que utilicen combustibles, productos químicos, gases, sustancias de limpieza u otros materiales potencialmente peligrosos deben almacenarlos de acuerdo con las normas de seguridad correspondientes.

No deben colocarse de manera que puedan:

  • bloquear una salida;
  • caer sobre personas;
  • derramarse fácilmente;
  • producir riesgos adicionales durante un terremoto;
  • impedir el acceso a una ruta de evacuación.

Durante una amenaza inmediata de tsunami, nadie debe retrasar su evacuación para proteger instalaciones, cerrar servicios o controlar materiales, salvo que una acción pueda realizarse inmediatamente, de manera segura y sin demorar la salida.

1.28

Preparar la evacuación

01

Durante la noche

Las instituciones que funcionan durante la noche deben garantizar que el plan pueda ejecutarse sin iluminación eléctrica.

De noche, con la iluminación de emergencia encendida, un grupo de personas —entre ellas alguien con andador— evacúa un pasillo con linternas, siguiendo flechas en el piso hacia una salida señalizada.

Debe comprobarse:

  • iluminación autónoma de emergencia;
  • disponibilidad de linternas;
  • visibilidad de la señalización;
  • accesibilidad de las salidas;
  • conocimiento de las rutas por parte del personal nocturno;
  • existencia de responsables y suplentes durante todos los turnos.

Un plan que funciona únicamente durante el horario de máxima dotación no es suficiente.

02

Bajo condiciones meteorológicas adversas

La evacuación puede producirse bajo lluvia, frío, viento, calor u otras condiciones adversas.

La institución debe considerar las condiciones climáticas habituales de la región y disponer, cuando corresponda, de elementos ligeros que no dificulten la evacuación.

Las condiciones meteorológicas nunca deben convertirse en motivo para permanecer dentro de una zona amenazada por tsunami.

1.29

Planificar la posible pérdida de servicios

En el hall de una institución, con la salida de emergencia señalizada al fondo, dos colaboradores revisan equipamiento de respaldo sobre un escritorio: bidones de agua, una lámpara a pilas, una radio, un casco, una linterna y una mochila de primeros auxilios.

Un tsunami puede afectar:

  • electricidad;
  • agua potable;
  • telecomunicaciones;
  • transporte;
  • servicios médicos;
  • sistemas sanitarios;
  • sistemas electrónicos;
  • abastecimiento.

La preparación institucional debe contemplar tanto la evacuación inmediata como las necesidades esenciales durante las primeras etapas posteriores al desastre.

Sin embargo, los suministros destinados a la emergencia nunca deben convertirse en cargas que ralenticen la evacuación.

1.30

Realizar simulacros institucionales

La preparación teórica no es suficiente. Los simulacros deben realizarse periódicamente y reproducir, dentro de condiciones seguras, los problemas que podrían presentarse durante una emergencia real.

En una zona segura en altura, señalizada con banderas de colores y una bandera verde, un responsable con planilla y otro con cronómetro supervisan la llegada de un grupo diverso de personas que evacúa por rampas accesibles, entre ellas una persona en silla de ruedas y personas mayores.

Deben permitir comprobar:

  • reconocimiento de la alarma;
  • tiempo de reacción;
  • tiempo total de evacuación;
  • funcionamiento de alarmas;
  • comprensión de instrucciones;
  • capacidad de las rutas;
  • funcionamiento de rutas alternativas;
  • organización de grupos;
  • asistencia a personas que necesitan apoyo;
  • comunicación interna;
  • procedimiento de recuento;
  • capacidad del punto seguro;
  • desempeño de responsables y suplentes.

No debe establecerse como regla universal un objetivo de evacuación de «15 minutos». El tiempo disponible depende de la fuente del tsunami, la topografía, la distancia, las rutas y las condiciones locales.

El objetivo es alcanzar la zona segura dentro del tiempo de evacuación aplicable a la localidad y con el mayor margen posible.

01

Ensayar escenarios adversos

Los simulacros no deben limitarse al escenario ideal.

En una calle en pendiente hacia la zona alta, un grupo que incluye a una persona con muletas y a una persona mayor con andador evacúa a pie siguiendo flechas en el piso, mientras una responsable señala la ruta y conos y una barrera indican que el tramo principal está bloqueado.

Deben contemplar progresivamente situaciones como:

  • ruta principal bloqueada;
  • responsable principal ausente;
  • corte eléctrico;
  • falta de telefonía e internet;
  • alarma interna parcialmente fuera de servicio;
  • evacuación nocturna;
  • lluvia;
  • alta ocupación;
  • presencia de visitantes;
  • asistencia a personas con movilidad reducida;
  • necesidad de utilizar una ruta alternativa;
  • imposibilidad de acceder al punto de reunión previsto.

El objetivo no es complicar innecesariamente el ejercicio, sino comprobar que el plan sigue funcionando cuando falla alguno de sus componentes.

02

Evaluar cada simulacro

Todo simulacro debe finalizar con una evaluación.

Debe determinarse:

  • ¿Todos reconocieron la alarma?
  • ¿Todos supieron qué hacer?
  • ¿La evacuación comenzó rápidamente?
  • ¿Funcionó la cadena de mando?
  • ¿Funcionaron los suplentes?
  • ¿Alguna salida quedó congestionada?
  • ¿Aparecieron obstáculos?
  • ¿La ruta fue adecuada?
  • ¿Las personas que necesitaban asistencia pudieron evacuar?
  • ¿Los niños permanecieron con sus grupos?
  • ¿Funcionó el sistema de comunicación?
  • ¿Pudo realizarse el recuento?
  • ¿El punto seguro tuvo capacidad suficiente?
  • ¿Qué ocurriría si la ruta utilizada estuviera bloqueada?

Todo problema identificado durante un simulacro debe generar una corrección del plan.

1.31

Mantener el plan vigente

Un plan desactualizado puede dejar de ser eficaz.

01

Revisar periódicamente el plan

Debe revisarse periódicamente y siempre que:

  • cambien las autoridades o responsables;
  • se modifique la distribución del establecimiento;
  • cambie la cantidad o características de los ocupantes;
  • se incorporen nuevas actividades;
  • se modifiquen las rutas de evacuación;
  • las autoridades publiquen nuevos mapas;
  • cambien los sistemas locales de alerta;
  • se construyan nuevas estructuras;
  • se detecten nuevas necesidades de accesibilidad;
  • cambien los teléfonos o contactos;
  • se detecten fallas durante un simulacro;
  • se produzca una emergencia real que revele deficiencias.

Toda modificación debe comunicarse a quienes tengan responsabilidades dentro del plan.

02

Qué no debe formar parte del plan institucional

Una preparación adecuada también exige identificar conductas que deben evitarse.

NO planifique:

  • Esperar necesariamente una sirena antes de evacuar.

  • Esperar necesariamente un mensaje telefónico.

  • Esperar la presencia de la máxima autoridad institucional.

  • Exigir autorizaciones jerárquicas innecesarias ante señales naturales evidentes.

  • Regresar por documentos.

  • Recuperar dinero o bienes.

  • Trasladar equipos.

  • Proteger vehículos.

  • Depender exclusivamente de automóviles.

  • Utilizar ascensores como elemento esencial de una evacuación vertical.

  • Utilizar rutas nunca verificadas.

  • Improvisar el punto seguro.

  • Concentrar todas las funciones críticas en una sola persona.

  • Enviar personal a buscar personas que ya deberían haber evacuado si ello implica reingresar o permanecer en peligro.

  • Permitir que visitantes se dirijan hacia la costa para observar.

  • Retrasar la evacuación para completar procedimientos administrativos.

Cada una de estas acciones puede consumir minutos críticos.

1.32

Lista de verificación institucional antes de un tsunami

Toda institución ubicada en una zona susceptible de tsunami debería poder responder Sí a las siguientes preguntas:

  • ¿Sabemos si el establecimiento se encuentra dentro de una zona de amenaza?
  • ¿Conocemos el mapa oficial de evacuación?
  • ¿Sabemos dónde comienza la zona segura?
  • ¿Tenemos un Plan Institucional de Emergencia y Evacuación por Tsunami?
  • ¿Existe un responsable general?
  • ¿Existe un reemplazante?
  • ¿Cada función crítica tiene un suplente?
  • ¿Todos los responsables conocen sus funciones?
  • ¿Sabemos quién puede iniciar una evacuación?
  • ¿El procedimiento permite actuar ante señales naturales sin demoras innecesarias?
  • ¿Reconocemos las señales naturales de tsunami?
  • ¿Conocemos los sistemas oficiales de alerta?
  • ¿Tenemos un sistema de alerta interna?
  • ¿Funciona sin electricidad?
  • ¿La alarma puede ser percibida por personas con discapacidad?
  • ¿Conocemos la ruta principal?
  • ¿Tenemos rutas alternativas?
  • ¿Las hemos recorrido a pie?
  • ¿Conocemos el tiempo real de evacuación?
  • ¿Las rutas permanecen despejadas?
  • ¿Las salidas están claramente señalizadas?
  • ¿Los visitantes pueden comprender hacia dónde evacuar?
  • ¿Tenemos procedimientos para niños?
  • ¿Tenemos procedimientos para personas mayores?
  • ¿Tenemos procedimientos para personas con discapacidad?
  • ¿Tenemos procedimientos para personas con necesidades médicas?
  • ¿Sabemos cómo evacuar con máxima ocupación?
  • ¿Tenemos un punto seguro de reunión?
  • ¿Tenemos un punto alternativo?
  • ¿Existe un procedimiento de recuento?
  • ¿Existe un procedimiento de reunificación cuando corresponda?
  • ¿Tenemos comunicación alternativa si fallan los teléfonos?
  • ¿Disponemos de radio independiente de la red eléctrica?
  • ¿Tenemos equipamiento institucional de emergencia?
  • ¿Está accesible?
  • ¿Está revisado y operativo?
  • ¿Los muebles y objetos pesados están asegurados?
  • ¿Las rutas funcionarían después de un terremoto?
  • ¿Podemos evacuar durante la noche?
  • ¿Podemos evacuar bajo condiciones meteorológicas adversas?
  • ¿Realizamos simulacros periódicos?
  • ¿Evaluamos cada simulacro?
  • ¿Corregimos las fallas detectadas?
  • ¿El plan está actualizado?
  • ¿Todos comprenden que ningún bien material justifica retrasar una evacuación?

Si alguna respuesta es NO, existe un aspecto de la preparación institucional que todavía debe resolverse.

1.33

Regla institucional de decisión

Ante un tsunami de origen cercano puede no existir tiempo suficiente para recibir, verificar o esperar información adicional.

Por ello, todo responsable institucional debe conocer antes de la emergencia una regla sencilla:

Si el establecimiento se encuentra en una zona costera y se siente un terremoto fuerte o prolongado, se observa un cambio repentino y anormal del mar o se escucha un rugido inusual procedente del océano, proceda a:

Protegerse primero del terremoto.

En cuanto sea posible desplazarse de manera segura, iniciar la evacuación.

Activar el plan institucional.

Alejar a las personas del mar.

Dirigirlas hacia la zona segura establecida.

No esperar a ver el tsunami.

No retrasar la evacuación para proteger bienes o completar procedimientos administrativos.

¡No regresar!

1.34

Reglas fundamentales para toda institución

1. Conozca el riesgo. Determine previamente si el establecimiento está dentro de una zona susceptible de tsunami.

2. Tenga un plan escrito y practicado. Una emergencia no es el momento para decidir responsabilidades y procedimientos.

3. Establezca responsables y suplentes. Ninguna función crítica debe depender de una sola persona.

4. Reconozca las señales naturales. Un terremoto fuerte o prolongado, un cambio repentino y anormal del mar o un rugido inusual procedente del océano pueden significar peligro.

5. No dependa exclusivamente de una alerta oficial. Un tsunami de origen cercano puede llegar antes de que se reciba una advertencia tecnológica.

6. Conozca las rutas. Disponga de una ruta principal y alternativas.

7. Planifique principalmente una evacuación a pie. Los vehículos pueden quedar atrapados y bloquear las vías.

8. Prepare a todas las personas. Trabajadores, miembros, niños, personas mayores, personas con discapacidad y visitantes deben estar contemplados.

9. Mantenga las salidas despejadas. Una ruta bloqueada puede convertir una deficiencia cotidiana en un problema crítico.

10. Practique. El plan debe comprobarse mediante simulacros.

11. Evalúe y corrija. Toda falla detectada debe producir una mejora concreta.

12. No arriesgue vidas por bienes materiales. Documentos, dinero, equipos, vehículos e instalaciones son reemplazables.

13. Siga las indicaciones de las autoridades. Los mapas, rutas, zonas de evacuación y procedimientos oficiales de cada localidad tienen prioridad sobre las recomendaciones generales.

Un grupo diverso de personas —una colaboradora con planilla, trabajadores, una mujer joven, una persona en silla de ruedas y una persona mayor con bastón y perro guía— posa frente a un establecimiento con la salida de emergencia señalizada.
1.35

Objetivo principal de la preparación institucional

La preparación institucional frente a un tsunami no consiste únicamente en tener alarmas, carteles, botiquines o un documento denominado «plan de emergencia».

Consiste en haber tomado ANTES todas las decisiones que probablemente no habrá tiempo de tomar durante una emergencia:

  • saber si el establecimiento está expuesto;
  • conocer las señales de peligro;
  • saber quién inicia la evacuación;
  • saber quién asume el mando si falta el responsable;
  • saber cómo alertar a todos;
  • saber qué salida utilizar;
  • conocer una ruta alternativa;
  • saber hacia dónde dirigirse;
  • saber quién conduce cada grupo;
  • saber quién necesita asistencia;
  • saber cómo evacuar a niños;
  • saber cómo asistir a personas mayores;
  • saber cómo asistir a personas con discapacidad;
  • saber cómo orientar a visitantes;
  • saber cómo realizar el recuento;
  • disponer del equipamiento esencial;
  • mantener comunicaciones alternativas;
  • conocer el punto seguro;
  • practicar todo el procedimiento.

Cuando comienza una emergencia:

No es momento de diseñar el plan; es momento de ejecutarlo.

Por eso, toda institución, organización, club, iglesia, templo, asociación, establecimiento educativo, centro comunitario o espacio que concentre personas dentro de una zona susceptible de tsunami debe preparar, revisar y practicar su plan hasta que las funciones esenciales puedan ejecutarse aun bajo presión, con comunicaciones limitadas y con responsables habituales ausentes.

En el hall de una institución, con un plano de evacuación en la pared y la salida de emergencia señalizada, varias personas se desplazan con calma hacia la salida.

Resumen visual: antes, durante y después

ANTES: desde una altura con vista a la ciudad costera intacta, una responsable señala la ruta mientras un grupo diverso recorre a pie la vía de evacuación, junto a la señal «Zona de amenaza por tsunami» y «Ruta de evacuación».
ANTES DEL TSUNAMI: conocer el riesgo, organizar, planificar, preparar y practicar.
DURANTE: el mismo grupo evacúa por la ruta en altura mientras, al fondo, una ola de tsunami golpea y destruye la ciudad costera.
DURANTE LA AMENAZA: activar el plan y evacuar sin demoras.
DESPUÉS: en la zona segura de reunión, señalizada, las personas esperan reunidas y asistidas mientras abajo se ve la ciudad destruida tras el tsunami.
DESPUÉS: la prioridad siempre es la vida.

La prioridad siempre es la vida.

Niveles oficiales de aviso de tsunami según el país

Cada país usa sus propios nombres para los niveles de aviso de tsunami.

La siguiente tabla reúne los nombres que usan los organismos oficiales de algunos países de América. Es una referencia general y no reemplaza la información de las autoridades de cada localidad.

País (organismo)Es posible (prepárese para actuar)Peligro en playa (salga del agua)Inminente o en curso (evacúe)
EE. UU. — NWS · inglésTsunami WatchTsunami AdvisoryTsunami Warning
EE. UU. y Puerto Rico — NWS · españolVigilancia de tsunamiAdvertencia de tsunamiAviso de tsunami
Canadá — inglés / francésWatch / veilleAdvisory / avisWarning / avertissement
México — CAT-SEMARBoletín informativoAlerta de tsunamiAlerta de tsunami
Chile — SHOA y SENAPREDInformativoPrecauciónAlerta o Alarma
Perú — DHNAlerta—Alarma
Ecuador — INOCAREstado de observación—Estado de advertencia
Colombia — DIMAR y UNGRDVigilanciaAdvertenciaAlerta
Rep. Dominicana — COEAlerta verdeAlerta amarilla—

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