Palabras de clausura del III Congreso de Rabinos Internacional
Dr. José Benjamín Pérez Matos
Lunes, 16 de febrero de 2026
Cayey, Puerto Rico
Sean todos muy bienvenidos en este III Encuentro de Rabinos Internacional, aquí en La Gran Carpa, en Cayey, Puerto Rico.
Moisés tenía un tabernáculo, y fue llamado: el tabernáculo de Moisés. Salomón tuvo un templo, y fue llamado: el templo de Salomón. Hoy José tiene una Carpa, y es llamada: La Gran Carpa de José.
Ahora, ¿por qué amamos a Israel?
El pueblo hebreo es la única nación llamada por Dios “Su nación primogénita”. Eso lo vemos en Éxodo, capítulo 4, verso 22, donde dice:
Éxodo 4:22
22 Y dirás a Faraón: Hashem ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
[JBP] Es la nación que Dios le dijo a Abraham que de él formaría una nación grande. En Génesis, capítulo 12, verso 1 al 3, ya le dice que a través de él (o sea, su simiente) sería creada esa nación. Dice:
Génesis 12:1
1 Pero Hashem había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
[JBP] Y esa descendencia sería como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Eso en Génesis 15:1-6, dice:
Génesis 15:1
1 Después de estas cosas vino la palabra de Hashem a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor Hashem, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.
4 Luego vino a él palabra de Hashem, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Hashem, y le fue contado por justicia.
[JBP] Luego, en el capítulo 13, le dice dónde moraría esa nación, qué tierra ellos habitarían y hasta cuándo la habitarían. En Génesis 13:14-17, dice:
Génesis 13:14
14 Y Hashem dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.
[JBP] Para siempre sería el lugar en donde habitaría la descendencia de Abraham.
Ningún gobierno de tiempos pasados, ni de los presentes, puede decir o quitarle esa tierra al pueblo hebreo; porque la tierra le pertenece a Dios, y Él la da al que Él quiere. Es la única nación que tiene, por orden divino, un territorio.
Ahora, luego que el pueblo hebreo ya está… ya esa nación fue creada luego de estar en Egipto, donde el faraón que estaba era el que había puesto a José (uno de los hijos de Jacob) como el segundo en el reino; ahí el pueblo se multiplicó. Muere el faraón, y el próximo no los trata como el primero, y los esclaviza.
Las luchas del pueblo hebreo son las luchas de todos los descendientes de Abraham.
Luego manda a Moisés, los liberta y los establece en su tierra —o sea, la tierra que les pertenece, porque Dios se las dio—.
Y entre tanto terreno que hay, ¡¿cómo las naciones quieren destruir la nación que Dios le dio al pueblo hebreo?!
Ya en su tierra, el pueblo ve todas las naciones, ve que todas las naciones tienen rey, y piden un rey que los gobierne como las demás naciones.
Eso lo encontramos en Primera de Samuel 8:4-7, donde dice:
1 Samuel 8:4
4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,
5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Hashem.
7 Y dijo Hashem a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
[JBP] La teocracia estaba gobernando sobre el pueblo hebreo. Era Dios reinando a través de un hombre, a través de los jueces; y Samuel era el último. Ellos despreciaron la teocracia por la monarquía. Y ese rey sí iba a llegar, pero era en el tiempo de Dios, el cual era David.
Cuando llega David a ser rey sobre Israel, ese era el trono de Dios, que Dios le dijo que no faltaría varón que se sentara sobre ese trono. Lo cual, en Primera de Reyes 8:25, nos dice:
1 Reyes 8:25
25 Ahora, pues, Hashem Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de mí como tú has andado delante de mí.
26 Ahora, pues, oh Hashem Dios de Israel, cúmplase la palabra que dijiste a tu siervo David mi padre.
[JBP] Salomón le hace esta petición a Dios: de que no faltaría varón que se siente en el trono. Eso está en Primera de Reyes 2:3; dice:
1 Reyes 2:3
3 Guarda los preceptos de Hashem tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas;
4 para que confirme Hashem la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.
[JBP] El trono donde se sentó Salomón era el trono de Dios; lo cual, en Primera de Crónicas 29, dice:
1 Crónicas 29:23
23 Y se sentó Salomón por rey en el trono de Hashem en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.
[JBP] Luego vemos que Salomón, el cual no fue perfecto ante Dios… Y eso está en Primera de Reyes 11; dice:
1 Reyes 11:6
6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Hashem, y no siguió cumplidamente a Hashem como David su padre.
[JBP] Y Dios rompió su reino, pero no en sus días, sino en los días de su hijo Roboam, por amor a David, su padre.
Eso lo encontramos en Primera de Reyes 11:11-13, donde dice:
1 Reyes 11:11
11 Y dijo Hashem a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.
12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.
13 Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.
[JBP] Y le dio diez tribus a Jeroboam, y dos tribus a Roboam. En Primera de Reyes 11:30, dice:
1 Reyes 11:30
30 Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos,
31 y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Hashem Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus;
32 y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel;
[JBP] Esas tribus del norte son las que han estado esparcidas por todas las naciones.
Es interesante notar que tanto Judá (o las tribus del sur) como Israel (o las tribus del norte) anduvieron por malos caminos, tras otros dioses, y cometiendo toda suerte de abominaciones y prevaricaciones; pero el Señor quitó a Israel de delante de Su rostro.
¿Cuál fue la razón por la cual Judá no tuviera la misma suerte, habiendo cometido lo mismo? La hipótesis principal recae en el pacto de Dios con David: de que no dejaría faltar simiente suya que se siente en el trono de David, el cual es el trono de Dios en la Tierra. Ya sería un compromiso de Dios posterior a los patriarcas, y con Moisés, el cual fue invalidado por ambas casas.
El mismo Señor le dice a Jeremías, en el capítulo 33, verso 21, que: “Nadie podría invalidar mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y con los levitas y sacerdotes, mis ministros”.
Ahora, fue prometido que esas diez tribus del norte y las dos tribus del sur serían juntadas nuevamente.
El deseo que tuvo Roboam, hijo de Salomón, lo tendría en el tiempo en que ese trono de David fuera restaurado por un descendiente de David; y volvería nuevamente la teocracia a Israel.
Ahora, en Ezequiel, capítulo 37, nos dice que la casa del norte, o sea, las diez tribus del norte, y las tribus del sur (representadas en la tribu de Judá y Benjamín), estarían en la mano del profeta. Eso está en Ezequiel, capítulo 37.
Ahí vemos nuevamente la promesa cumpliéndose en este tiempo, en donde ese reino sería establecido. ¿Cómo? Por medio de la unión de las tribus del norte y las tribus del sur.
Ahora, ¿cómo Dios llevaría a cabo esa profecía de Ezequiel 37? Como nos dice en Amós 3:7:
Amós 3:7
7 Porque no hará nada el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
[JBP] Ese es el amor que tienen hacia el pueblo de Israel el pueblo cristiano, y aun personas que no pertenecen a ninguna creencia; tiene que ver con esas diez tribus del norte.
Y ahora, negar que las tribus perdidas serán identificadas es negar que el Dios de Israel es el Todopoderoso, que tiene el control de todo lo creado por Él; y nada se le pierde a Su mirada atenta, y ninguna Palabra Suya caerá por tierra.
Hablamos de paz desde un saludo corriente hasta un discurso formal, pero si deseamos verdaderamente la paz prometida por Dios: no podemos ignorar los requisitos predichos por los profetas, por la Palabra de Dios.
El Señor aún promete hacer nuevo pacto con la casa de Jacob (como también son mencionadas las diez tribus y la casa de Judá), diferente del pacto hecho con Moisés y el pueblo a la salida de Egipto; sino que la casa de Israel tendrá la Ley en sus corazones y en sus mentes; es decir, ellos creerán en los mandamientos divinos, conocerán al Señor, y sus pecados no serán más recordados. Eso lo vemos en la profecía de Jeremías 31:31, donde dice:
Jeremías 31:31
31 He aquí que vienen días, dice Hashem, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
[JBP] Nos toca a nosotros reconocer nuestra posición de actores en la historia, e identificarnos con las profecías para el tiempo que nos toca vivir.
Y ahora nos preguntamos: ¿Por qué esa gente en Latinoamérica, al otro lado o al otro extremo del planeta, declara ese amor profundo por Israel?
La respuesta a esa pregunta es sencilla: En medio de todo ese movimiento de amor hacia Israel, el pueblo latinoamericano trae en sus genes la simiente de Abraham. El amor hacia Israel es la expresión de amor a su Dios.
Hay que respetar la fe del cristianismo y del judaísmo; ambos creen en el mismo Dios.
Y aún más, el cristianismo es una línea… Así como está el judaísmo: la línea de los conservadores, los reformistas, y también los ortodoxos y los ultraortodoxos; también está esta línea del cristianismo que salió del pueblo hebreo, y que viene de un rabí judío.
Y así como aceptamos las demás líneas de pensamiento religioso, hay que aceptar también esta línea del cristianismo, que viene del pueblo hebreo.
Los primeros creyentes del cristianismo eran judíos, eran hebreos de las diferentes tribus de Israel; y de ahí, más adelante, pasó a los gentiles.
Y quien ha dado a conocer mundialmente a Israel y al judaísmo, es el cristianismo; y los que más han traído turistas a Israel, es el cristianismo. Es el cristianismo el que ha mantenido el turismo por muchas décadas. Si el cristianismo no va a la tierra de Israel, se cae el turismo en la tierra de Israel.
Ese movimiento tiene amparo en la profecía de Isaías, que dice:
Isaías 62:1 [RVR-1909]
1 POR amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalem no he de parar ([JBP] esa profecía muestra la culminación de ese movimiento de amor a Israel), hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha.
[JBP] La tierra que en otros tiempos ha sido llamada “desamparada y asolada”, verá el amor del Señor sobre sí.
Esa profecía dice que “el Dios de Israel hizo oír Su Voz hasta lo último de la Tierra, que viene el Salvador con Su recompensa” [Isaías 62:11].
El continente americano es llamado “lo último de la Tierra”, pues es la parte del mundo que ha sido descubierta por último; por eso también la llaman “el Nuevo Mundo”.
Aun dice que esa simiente sería llamada “pueblo santo, redimido del Señor”. “Jerusalén (esa gente), ciudad buscada y no desamparada” [Isaías 62:12 (RVR-1909)].
Pero hay una brecha en esa historia de la restauración de Israel - o para la restauración de Israel. Desde el año 1948, Israel ha prevalecido como nación, ha sido declarada una nación libre y soberana en su propia tierra, donde han regresado millares de judíos, hijos judíos, recién salidos de un genocidio histórico conocido como el Holocausto o la Shoá.
Las tribus del sur, encabezadas por Judá…, por lo que sus hijos son llamados judíos, los cuales han sido reunidos. Pero el mismo profeta Isaías, en su profecía acerca del establecimiento de la paz a Israel, en el capítulo 11, dice que:
Isaías 11:11
11 (El Dios de Israel) alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
[JBP] ¿Quieren saber dónde está la mayoría de las diez tribus del norte? Están en medio del cristianismo. O sea que habrá un recogimiento de Sus hijos por todas las partes del mundo.
Pero ¿estaría hablando solamente de los hijos pertenecientes a dos tribus, o sea, a la tribu de Judá y Benjamín? En el verso siguiente, el mismo profeta Isaías nos contesta esa pregunta. Dice que:
Isaías 11:12
12 (El Señor) levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.
[JBP] Esa profecía ya está en proceso de cumplimiento.
Nuestros ojos están viendo a Israel ya en su tierra, su capital en Jerusalén; así como fue establecido por el rey David hace como tres mil años.
¿Y qué falta? Que sean reunidas las diez tribus del norte junto con las dos tribus del sur. ¿Por qué? Donde es bendecido Israel es en su propia tierra.
¿Y qué más falta? Falta la paz permanente a Israel y a todas las naciones. Y esa paz sería traída con la venida del Deseado de todas las naciones; como nos dice Hageo 2:6:
Hageo 2:6
6 Porque así dice Hashem de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;
7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Hashem de los ejércitos.
8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Hashem de los ejércitos.
9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Hashem de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Hashem de los ejércitos.
[JBP] ¡Shalom para Israel! ¡Shalom para sus hijos! ¡Shalom para toda la humanidad!
Nuevamente, esta es su casa, este es su hogar; y estos son sus amigos.
Muchas gracias. III Congreso de Rabinos Internacional
